PATRIMONIO DE CÓRDOBA

Córdoba romana | Un tesoro de una sola moneda de oro

El Estado adquiere por unos 50.000 euros un áureo de Augusto que probablemente fue acuñado en Córdoba hace 2.000 años; la pieza apuntala la idea de una ceca imperial en la Colonia Patricia

(De Abc Córdoba, ed. digital, art. firmado por Rafael Verdú, extraido el 28 de enero de 2021).

En época del Imperio Romano abundaban las monedas. Había denarios, ases, sestercios y otras piezas fraccionarias más pequeñas (semis, cuadran, sextan…) que, como nuestros céntimos de euros, servían para completar las transacciones de la vida cotidiana. Con una economía sustentada en gran medida en el comercio, Roma disponía de un sistema fiduciario muy desarrollado.

Por todos los rincones del Imperio se acuñaban monedas. A diferencia de las casas de timbre estatales de la actualidad, que centralizan la emisión de capitales, Roma permitía a sus urbes disponer de cecas para el uso local. La enorme y necesaria producción de dinero ha hecho que buena parte de esas monedas hayan sobrevivido a nuestros días. Es fácil encontrar piezas auténticas en cualquier anticuario.

Pero hay excepciones. Unas pocas de esas monedas, por su rareza, diseño, contexto histórico o excepcional conservación son muy difíciles de encontrar y no están al alcance de cualquiera. En las casas de subastas se rematan por decenas de miles de euros, incluso más. Y una de ellas, que casi con seguridad fue acuñada en la ceca de Colonia Patricia (esto es, Córdoba), fue adquirida el año pasado por el Ministerio de Cultura para engrosar los fondos del Museo Arqueológico Nacional.

Se trata de un bellísimo y raro áureo de la época de Augusto (27 a.C.-14 d.C.) con más de 2.000 años de antigüedad. Los áureos, que como su nombre indica estaban hechos de oro, eran la moneda de mayor valor que Roma emitía y ya entonces eran casi tan raros como lo son hoy en día. Para un ciudadano romano, fuera patricio o plebeyo, ver una de esas monedas era tan difícil como para nosotros tener en las manos un billete de 500 euros

El áureo de la ceca patricia tiene 7,85 gramos de oro de primera ley, posiblemente de 24 kilates. Tenía un valor intrínseco, es decir, el mismo que su peso en oro. A comienzos del Imperio, los gobernantes romanos aún no habían aprendido a devaluar la moneda aleándola con metales comunes o reduciendo su peso, malas prácticas -todavía vigentes, aunque más sofisticadas- que más tarde provocarongraves problemas de inflación.

Además de su valor, una sola moneda como ésta dice muchas cosas. En el anverso aparece el retrato y el nombre de Octavio Augusto, una forma de propaganda que, cuando no había medios de comunicación de masas, el primer emperador usó con profusión, recuerda Otero. 

En el reverso aparece la leyenda MAR – VLT, que se refiere al templo de Marte Vengador («Mars Ultor» en latín) también grabado en esa cara. El santuario, del que aún quedan restos en el Foro de Augusto en Roma, tenía un significado sobre todo político, pues fue levantado en conmemoración de la victoria sobre Bruto y Casio, los asesinos de Julio César unos años antes. Después, el hijo adoptivo del vencedor en la batalla de Munda convirtió el templo de Marte en un «tema central de su programa de propaganda estatal», en palabras de Paloma Otero.

También se muestran insignias militares y un águila, emblemas que, aclara la conservadora, «aluden a las legiones victoriosas, pero al mismo tiempo a la recuperación de las insignias militares que se habían perdido décadas antes en la guerra contra los partos, y que fueron devueltas por el rey de Partia» gracias a la mediación del emperador. Augusto se apuntó la victoria militar, la política y la diplomática en un círculo de metal precioso de tan solo dos centímetros de diámetro. Un maestro de la propaganda.

Rescate de la moneda

La pieza formaba parte de una colección privada cuyo propietario pidió sacar del país para su venta, según cuenta a ABC Paloma Otero, conservadora jefe del Departamento de Numismática y Medallística del Museo Arqueológico Nacional. El Ministerio estudió la solicitud y denegó el permiso sólo para dos de las monedas, el áureo de Augusto de Córdoba y otro de Vespasiano (69-96 d.C.) que probablemente fue acuñado en Cesar Augusta, la actual Zaragoza. De todo el conjunto, eran las únicas piezas que se supone fueron producidas en Hispania.

La operación de adquisición de las monedas se cerró mediante lo que se denomina «oferta de venta irrevocable». El propietario de un determinado bien patrimonial, al solicitar el permiso de exportación, realiza una tasación previa que sirve como precio final para el Ministerio. En este caso no fueron baratas, precisamente: 102.000 euros por las dos monedas. «A nosotros no nos interesa tanto este precio, solo si es justo y aceptable; lo que cuenta es el valor histórico», explica la conservadora.

Y las monedas adquiridas lo tienen, desde luego. Sirven para demostrar la importancia de ambas ciudades, Córdoba y Zaragoza, dentro del Imperio. Las monedas que Roma permitía acuñar fuera de la metrópoli estaban hechas de metales baratos como el bronce. El oro se reservaba para la capital del Imperio y servía para pagar grandes dispendios, el comercio internacional o los onerosos gastos del Pontifex Maximus.

En los inicios de la era de Augusto, sin embargo, se produjouna reorganización del sistema fiduciario romano que otorgó el derecho a algunas ciudades, muy pocas, de acuñar moneda imperial, según relata Otero. La experta aclara que «otras ciudades además de Roma funcionaron como ceca imperial, pero controladas desde el poder del emperador, no desde la ciudad. Aglunas de esas son dos que desde el principio del siglo XX se atribuyen a Hispania», las mencionadas Colonia Patricia Corduba y Cesar Augusta, y más adelante también Emerita Augusta (Mérida). 

La ceca de Corduba

Puesto que los áureos eran válidos en todo el Imperio y servían para realizar transacciones comerciales más allá de sus fronteras, no suelen ofrecer en sus inscripciones el lugar de acuñación. En esas condiciones, no se puede asegurar con total certeza que la moneda adquirida por el Estado proceda en Córdoba, pero la conservadora lo considera «muy probable. A lo largo de estas décadas [desde que surge la tesis de la acuñación de moneda imperial enm Hispania] no hay argumentos para negarlo, pero falta el argumento contundente» que lo confirme. 

La ceca imperial de la Colonia Patricia no duró mucho, apenas un par de años a comienzos del reinado de Augusto, de ahí la singularidad del áureo adquirido por el Estado. La ciudad siguió emitiendo moneda local hasta la época del siguiente emperador, Tiberio (14-37 d.C.), pero ya sin emplear oro.

Destino, el Museo Arqueológico Nacional

El destino final del áureo de Augusto, tras dos milenios pasando de mano en mano, será el Museo Arqueológico Nacional, aunque no podrá verse aún. Las salas de Numismática de la colección estatal están cerradas al público por el momento debido a la pandemia.

Incluso después, cuando la crisis sanitaria no sea más que un recuerdo, la moneda que probablemente salió de un taller de Córdoba tendrá que competir para hacerse un hueco entre las 300.000 piezas que alberga la mayor colección numismática del país y una de las más grandes de Europa. «Exponer todo lo que tenemos es imposible. Nosotros no lo hacemos por la pieza en sí, sino dentro de un contexto histórico. Hay que encontrarle un lugar dentro del recorrido del Museo», concluye Paloma Otero, la conservadora que ya tiene en sus manos, en sentido figurado, esta pequeña joya acuñada en la rica historia de Córdoba.

Cuándo Musa elaboraba jabones

El 21 de marzo del presente una noticia en el Diario Córdoba firmada por Francisco Expósito certificaba el fin de la relación entre Musa y Córdoba. Anunciaba el traslado de la producción de la celebrada salsa de la planta de Alcolea a la planta de la empresa propietaria, Ybarra, en la provincia de Sevilla. Un paso que se podía adivinar desde que la empresa originaria desapareciera.

A modo de réquiem, reproducimos la imagen de una pastilla de jabón producida por Musa en los sesenta:

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Un artículo sobre postcrossing en EL PAIS

En la versión digital del diario El Pais se ha publicado un interesante artículo sobre el postcrossing:

¿Por qué no enviar postales a desconocidos?

El portal ‘Postcrossing’ permite enviar y recibir tarjetas de todo el mundo

Quizá a la vuelta del verano has tenido una alegría al abrir el buzón del correo físico. Junto con las facturas y la publicidad ha llegado una postal de algún amigo o familiar, alguien que no ha abandonado aún el noble arte de escribir a mano. Es curioso lo insignificantes que son las postales y sin embargo lo potentes que son para comunicar buen rollo. A menudo no aportan mucha información (y eso en el caso de que llegues a descifrar la escritura del remitente) pero a mí siempre me hacen sonreír: alguien ha pensado un momento en mí, ni que sea el tiempo de garabatear tres frases.

Paulo Magalhâes creó en 2005 el portal Postcrossing, porque a él también le encanta recibir correo físico y en concreto postales. Postcrossing tiene por objetivo inicial el intercambio (a través del correo postal) de tantas postales como estés dispuesto a enviar y a recibir. El objetivo de fondo es permitir conectar personas de todo el mundo al margen de la edad, raza, origen, creencias y así convertir “el mundo en un lugar más pequeño y más feliz”, según se lee en su web. La inscripción es gratuita y el sistema te permite enviar y recibir postales de remitentes y destinatarios, de manera aleatoria, que pueden vivir en cualquier lugar del mundo o, para ser más exactos, en 219 países.

Si recibir una postal de un amigo o familiar siempre es una agradable sorpresa, recibirla de un perfecto desconocido aumenta el efecto sorpresivo. La postal que llega a tu buzón puede ser también la ocasión de descubrir un nuevo paisaje. La masificación del turismo nos hace creer que ya lo hemos visto todo, ni que sea a través de la televisión o de internet, pero la verdad es que quedan muchas “postales” de rincones del mundo por descubrir.

Para los aficionados a la filatelia, el Postcrossing es un auténtico filón. Igual que para los coleccionistas de postales. Recuerdo que cuando era pequeña muchas personas coleccionaban postales, a menudo en una caja de zapatos, pero la costumbre pasó, aunque permanece vivita y coleando en mercados de segunda mano como el de Sant Antoni los domingos por la mañana en Barcelona. Seguro que el Postcrossing está contribuyendo a resucitar el espíritu coleccionista de algunos y de algunas.

Un pequeño restaurante del estado de Maine decidió aceptar reservas sólo vía tarjeta postal: ha recibido ya 20.000

Según los testimonios que se leen en su página web el Postcrossing proporciona muchos otros beneficios tangibles e intangibles. Una persona de Taiwán comenta, por ejemplo, que gracias al Postcrossing practica el inglés con otras personas, descubre “postales” en la calle todo el rato, tiene ganas de compartir su país con el mundo y, además, se le dibuja una sonrisa cada día.

En abril del 2008 el portal había permitido ya el intercambio de un millón de postales, sólo tres años después de su creación. En febrero del 2017 la cifra había escalado hasta los 40 millones. Y hoy en día están llegando a los 50 millones de postales que han viajado por el mundo. La comunidad internacional suma más de 736.000 miembros. Los participantes más asiduos proceden de Alemania, Rusia y Estados Unidos, por este orden.

¿Por qué no enviar postales a desconocidos?
(C) POSTCROSSING

Y los participantes asiduos lo son y mucho. La persona que ha enviado más postales a través de este sistema responde al nombre de usuario de Willi, es alemán, y es el responsable de haber expedido hasta el día de hoy él solito la friolera de 25.374 postales. Me pregunto, y creo que con fundamento, si el bueno de Willi ha pasado del hobby inocente a la adicción pura y dura.

La web de Postcrossing permite participar del “viaje postalero” de manera virtual porque te actualiza al segundo las postales que están llegando a su destinatario y las postales que están saliendo, como hacen los portales de firmas de movilización ciudadana, que te muestran las personas y los países que se están sumando al mismo llamado en tiempo real. En España hay tan sólo unas 7.000 personas inscritas.

Gracias al Twitter de Postcrossing me entero de que en Estados Unidos la pasión postalera bate récords. Según cuenta el Washington Post un pequeño y exitoso restaurante del estado de Maine decidió aceptar reservas sólo vía tarjeta postal. Y lo curioso del dato es que ha recibido ya 20.000. La propietaria del local no quería pasar por alguien ‘cool’ al pasarse al correo postal sino tan sólo poner en funcionamiento un sistema de reserva más eficiente que el buzón de voz, que acababa colapsándose todo el rato. ¿El futuro que está llegando será al final más físico y menos virtual de lo que aparenta? Tiempo al tiempo.

Nuevo sello de Córdoba

Dentro de la serie “12 meses, 12 sellos“, el pasado 2 de mayo salió a la venta el timbre dedicado a Córdoba.

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Estas son sus especificaciones técnicas, según Correos:

Fecha de emisión: 02/05/2017; Procedimiento de Impresión:Offset; Papel:Autoadhesivo; Tamaño del sello:35 x 24.5 mm.; Efectos en pliego:50; Valor postal de los sellos:0.50 €; Tirada:Ilimitada

Y este el texto que explica el simbolismo del diseño:
En Mayo dos nuevos sellos pasarán a formar parte de la serie estrenada este año por Correos, 12 meses, 12 sellos. Serán Córdoba y Asturias las provincias que protagonizarán estas emisiones, que se utilizarán como único tipo de franqueo para todos los envíos que se admitan en las oficinas de dichas provincias.
El sello de Córdoba, sigue la línea de los anteriores y está representado por las letras CO, que representa las antiguas matrículas de vehículos en España.
Dentro de las letras, se pueden ver elementos significativos de esta tierra.
La Mezquita de Córdoba, es el monumento más importante de esta tierra símbolo de la mezcla de culturas que vivió nuestro país. Representa la arquitectura andalusí y es uno de los monumentos más visitados de España. Fue declarado Bien de interés cultural y Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Los Patios cordobeses pintan de colores las calles cordobesas cada primavera. Tiene su origen en las casas romanas y también en las árabes, mezclando el blanco de sus paredes encaladas con los vivos tonos de geranios y claveles. El agua está presente en fuentes y caños.
Representando a la fauna, el jabalí, animal presente en muchos puntos de la geografía española, es muy abundante en el Valle de los Pedroches y la Sierra de Hornachuelos.
Otro de los símbolos indiscutibles de Córdoba es ese sombrero dotado de gracia y elegancia, el sombrero cordobés, también llamado “cañero” o “campero”, complemento indispensable para el traje de corto, que junto con el rojo clavel componen una estampa típica de esta bella tierra pero que también es símbolo de los español.
La uva blanca Montilla-Moriles, Denominación de Origen de vinos de la tierra como el joven, fino, amontillado y oloroso.
La Laguna de Zóñar, Reserva Natural desde 1989 y único lago natural que encontramos en Andalucía.
Por último el salmorejo cordobés, receta a base de tomate, que se toma fría con jamón picadito, huevo y buen chorrito de aceite de oliva virgen, producto muy típico también de esta tierra de olivos.

Route de Cordoue, en una postal francesa

Route de Cordoue o Carretera de Córdoba es el motivo de esta postal francesa:

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Sancy les Provins es una pequeña localidad de apenas trescientos habitantes en la región de Isla de Francia, departamento de Sena y Marne, en el distrito de Provins y cantón de Villiers-Saint-Georges.

Durante la I Guerra Mundial esta pequeña localidad vivió los momentos más dramáticos de su existencia pues el 6 de septiembre de 1914, durante la batalla del Marne, fue liberada por tropas francesas y en sus alrededores se desarrollaron denodados combates. Los daños que se ocasionaron en la batalla se retrataron en algunas postales de la serie de la Batalla del Marne, una de tantas que fueron publicadas tras la contienda para que los franceses y todo el mundo no olvidaran los sufrimientos infligidos por la guerra.

(Fuente: Wikipedia y Hemeroteca de ABC )